No podemos parar las descargas por Internet, pero eso no tiene que ser negativo. No daña a las emisiones por televisión, las promociona.
- María Doolan, responsable de marca de la productora
de Pocoyó | Visto en Microsiervos
EzeCitas y frases
17 de Abril de 2008 Compartilo
Es increíble que este tipo de cosas pasen. El pasado 7 de abril, Milton recibió una carta documento de Dattatec intimándolo a eliminar un posteo —en realidad, «todos los contenidos y/o títulos y/o comentarios y/o referencias a Dattatec y/o Dattatec.com y/o a uno de sus socios, Sr. Guillermo Tornatore»— en el que simplemente enlaza al blog «Dattatec me deprime», ya que «los contenidos vertidos resultan injuriantes y falsos» (‽).
No es la primera vez que esta empresa de hosting actúa de esta manera, intentando censurar la libertad de expresión en un blog, ya sea por correo, por teléfono o directamente con una carta documento. Le pasó a Marcos, a Rodrigo y ahora a Milton.
Como ex-clientes, recuerdo que no la pasamos muy bien. Tuvimos más inconvenientes que soluciones, hasta que decidimos cambiarnos de hosting y las cosas comenzaron a funcionar como deberían hacerlo. Por eso, desde aquel día, tampoco recomendamos contratar los servicios de alojamiento de Dattatec.
En mi opinión, la actitud de la empresa frente a los reclamos y las quejas de sus clientes y ex-clientes es censuradora, soberbia, contraproducente y repudiable. Mariano, hace ya 2 años, lo explicó con mucha claridad:
Si algo tienen los blogs es su capacidad de amplificar la voz de cada uno de sus autores; lo que uno antes decía por ahí o, en el mejor de los casos, podía divulgar a través de un mail ahora tiene la posibilidad de llegar a toda persona con, simplemente, una conexión a Internet. Esto genera automática, pero no inmediatamente, un cambio en el peso de las relaciones empresa-cliente que algunos no están entendiendo.
Y como dice Eduardo, en Dattatec «deberían enfocarse más en resolver problemas rápido y dedicar menos recursos a tapar el sol con un dedo. Internet es incontrolable». A este altura, muchachos, ya deberían saberlo. Desde mi punto de vista, con este tipo de acciones podrían ingresar con facilidad en la lista negra de compañías blogofóbicas.
Actualización: la respuesta de Milton a Dattatec.
EzeWeblogs
16 de Abril de 2008 Compartilo

Llegué por fin al Roaring Fork Valley. Allí me esperaban John, Danny y Elliot, mis nuevos compañeros de trabajo. La noche cayó fría y oscura alrededor de las 5.30 pm. Confundido por el cambio horario y la oscuridad temprana asentí cuando me preguntaron si quería cenar. Mientras la nieve caía lentamente sobre el asfalto entramos a Capitol. En una mesa, un par de camioneros con camisas de esas que usan los leñadores y gorras de Caterpillar y John Deere nos miraron desinteresados y volvieron a hundir sus bigotes en las tazas de café. En otra mesa tres mexicanos hablaban de lo “chingado” que había estado el día de trabajo y de cuán “pendejo” era su jefe, el “pinche gringo”.
Cuando me tocó el turno de pedir mi cena, no pude más que apuntar el dedo de manera aleatoria sobre la carta. Cuando me quise acordar, estaba comiendo una suerte de sándwich de tres albóndigas con tuco y provolone, acompañado por papas, para mi sorpresa cortadas a mano y recién fritas, algo que no esperaba en un local de comidas rápidas. Sin saberlo, estaba probando el plato que más tarde se convertiría en mi elección número uno en Capitol: “meatball with french fries”.
Preocupado porque mis valijas estaban en la camioneta y no habíamos cerrado las puertas con llave, les pregunté si debía preocuparme o no. Riendo respondieron que en este valle podés dejar la puerta abierta y la llave puesta que nadie va a tocar tu auto. Más tarde entré a mi nuevo departamento, de cartón pintado pero con buena calefacción, desempaqué mis valijas y le enseñé a decir “hasta mañana chango” a Elliot, mi compañero de departamento.
A la mañana siguiente desperté con ruido a sartén y fritura. No entendía donde estaba, esa no era mi habitación de Neuquén, ni mi departamento en Buenos Aires ¿Cómo era posible que la nieve cayera por mi ventana en Febrero? Me tomó unos instantes, pero pronto entendí que esa era mi primera mañana en El Jebel, y Elliot ya estaba preparando sus huevos revueltos.
Salí de mi habitación con las ganas de tomar una leche chocolatada, de esas con las que siempre despierto, pero en la heladera no había más que huevos y en la alacena nada se parecía al Nesquik. Puse a calentar agua en una pequeña olla y, ante los ojos curiosos de mi co-inquilino, llené el mate con yerba, lo sacudí un par de veces sobre la palma de mi mano izquierda para sacarle el polvillo y me deleité con unos mates que no saciaron mi hambre matutino, mas sí esas ganas de sentirme en un lugar conocido.
Todo era nuevo, todo era raro y me desbordaron esas ganas de descubrir que aún hoy me acompañan. Quise sacar fotos con mis ojos y grabar sonido con mis oídos. El día a día comenzó a trasformarse en una anécdota diaria y esas películas norteamericanas que vi durante veintidós años empezaron a mezclarse con mi realidad de todos los días.
PelucaVida Cotidiana
15 de Abril de 2008 Compartilo
Buenos días alumnos. Hoy no tendremos geometría, se suspenden las 2 horas de historia sobre los paraguas del 25 de mayo y la composición, tema «La Vaca», la pasamos para mañana. Mejor, vamos a explorar al detalle los cerebros de ratones drogados utilizando los clicks del mouse. ¡Enciendan sus computadoras!

Mouse Party (inglés) es una aplicación interactiva, creada por el Genetic Science Learning Center de la Universidad de Utah, con el objetivo de explicar los mecanismos moleculares que diferentes drogas producen en el cerebro y sus grados de adicción.
La idea es muy original y la animación es sencilla pero genial. Siete ratoncitos de laboratorio se fueron de fiesta y cada uno de ellos probó una droga diferente. La interacción consiste en agarrar a cualquiera de los ratones, dejarlos en una silla y meterlos a una máquina que analiza y muestra los efectos de la droga en cuestión, como marihuana, cocaína, LSD, heroína, alcohol, éxtasis y metanfetaminas.
Al igual que Inti, aprendí más y más rápido con los ratones que en toda mi vida leyendo sobre los efectos de las drogas. Hay otras animaciones para aprender, como Cerebral Commando y Drugs of Abuse. También tienen infografías, audios y videos. Alto laburo.
EzeCuriosidades
14 de Abril de 2008 Compartilo
Un domingo ideal para tomar unos mates, escuchar unos tangos en vinilo y leer 8300.

EzeAsuntos internos
13 de Abril de 2008 Compartilo
Resulta que en el décimo capítulo de la temporada 19 —estrenado el 6 de enero pasado en Estados Unidos— tildaron a Juan Domingo Perón de dictador, asegurando que durante sus mandatos hubo desaparición de personas, con todo lo que eso implica para nosotros, como argentinos, por el nefasto antecedente histórico de nuestro país.
Dice Carl en el capítulo: «Realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón. Cuando él te desaparecía, te mantenías desaparecido»; y Lenny agrega: «Además su esposa era Madonna», refiriéndose a Evita:

El capítulo se titula «E. Pluribus Wiggum» y es el número 410 de la serie. Lo escribió el guionista y productor Michael Price y, según Tribuna Latina, fue visto por más de 8 millones de personas durante su estreno.
Más allá de las opiniones y las perspectivas históricas encontradas que podamos llegar a tener sobre los gobiernos de Perón —el debate da para rato—, creo que la referencia es una muestra fiel de la ignorancia latente en yankeelandia.
EzeEl mundo fue y será
12 de Abril de 2008 Compartilo
Por esas vueltas extrañas que tiene la vida, estuve 10 días en la ciudad en donde el pronóstico meteorológico de los noticieros sirve para algo; es decir, en la Capital Federal de nuestro país. No fue «mi primera vez» en bairesland, pero en esta ocasión tuve bastante tiempo libre y anoté algunas cosas que me llamaron la atención:
1. Los pronósticos meteorológicos y el estado de los transportes públicos de los noticieros cobran un nuevo significado. Ahí te das cuenta que sirven para algo.
2. Los cajeros automáticos te preguntan dos veces si preferís realizar una extracción en dólares. Deberían poder diferenciar entre usuarios con bermudas y con alpargatas.
3. Para el transporte público se necesitan monedas; conseguirlas o pedir cambio es una proeza épica. Los canillitas son los únicos que te dan cambio con una sonrisa.
4. No es recomendable pedir indicaciones para llegar a algún lugar. Los porteños van siempre apurados y tienen un sentido de la orientación comparable con la habilidad técnica de Eber Ludueña. Mejor un mapa.
5. Llevar paraguas no evita que te empapes si llueve. Cuando empieza a llover, la gente que lleva paraguas se convierte en el enemigo: esas puntas filosas son muy peligrosas.
6. Nunca había visto tantos cabarutes abiertos durante el día. Parece que son una atracción más, como los teatros. Hay tantos bulos como bares en Barcelona.
7. Algunos cybercafes tienen unas novedosas maquinitas: metés una moneda de 1 peso y te dan 15 minutos de conexión. 4 pesos la hora de internet, un afano a mano armada.
8. La gente piensa que camina rápido pero en realidad sólo va apurada. Para caminar rápido se necesita espacio y consideración con los demás peatones.
9. Tanto travesti dando vueltas puede llegar a intimidar, pero su calidez humana supera con creces la de colectiveros, tacheros y quiosqueros. Los travestis dan mejores indicaciones que los policías.
10. Cosa extraña: la mayoría de los subtes llega desde la derecha y se ingresa a ellos por el lado izquierdo. Una vez arriba, confunden un poco porque no sabés por donde vas a descender, en una parada te bajás del lado izquierdo y en la siguiente por el derecho.
EzeVida Cotidiana
11 de Abril de 2008 Compartilo
Bajo el título “Más metegol, menos Playstation”, los chicos de Tic Espor presentaron unos excelentes y creativos afiches dedicados al siempre bien ponderado metegol.
Acá van los afiches:



NicoMedios y publicidad
8 de Abril de 2008 Compartilo
¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.
- Eduardo Galeano, en El fútbol a sol y sombra.
NicoCitas y frases
8 de Abril de 2008 Compartilo
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